Adri Fuentes reconoce que hubo un momento en su carrera en el que llegó a pensar que no alcanzaría el fútbol profesional. Fue hace dos temporadas, después de una mala etapa en el Lugo, donde prácticamente desapareció del equipo y pasó gran parte de la segunda vuelta sin jugar. “Daba igual lo que hiciera”, recuerda el delantero, que llegó a plantearse si su carrera podía estar llegando a su fin. "Se me pasó por la cabeza, pero lo elimine automáticamente", expresa.
Al terminar aquella temporada se quedó sin equipo y tuvo que esperar hasta el 13 de agosto para recibir la llamada de Juanma Barrero, entrenador del Tarazona. Fuentes decidió aceptar la oportunidad pese a continuar en Primera RFEF, la misma categoría en la que había competido los dos años anteriores. Allí recuperó protagonismo, marcó 16 goles y volvió a abrirse camino hacia el fútbol profesional. Su rendimiento le permitió regresar al Córdoba, esta vez en Segunda División.
Ese recorrido hizo que la temporada pasada tuviera un significado especial para él: consiguió finalmente llegar al fútbol profesional en España. Sin embargo, Fuentes asegura que no quiere conformarse con haber alcanzado esa meta. Ahora, con 30 años y como delantero del Mallorca, considera que tiene una oportunidad para seguir creciendo y “tocar techo” en su carrera.
Su camino profesional también pasó por Croacia. Con 21 años, cuando pertenecía al Alavés, fue cedido al NK Istra, de la Primera División croata. El cambio le ayudó a madurar y a crecer físicamente, aunque una lesión de menisco y cartílago le hizo perderse su segundo año. Más allá de lo futbolístico, aquella experiencia fuera de casa también le sirvió para madurar como persona.
Fuentes considera que la etapa de Lugo fue especialmente importante en su trayectoria. “Si no hubiera tenido la situación de Lugo, probablemente no sería el mismo futbolista hoy en día”, afirma. Tras tocar fondo, encontró una oportunidad en Tarazona que terminó devolviéndole al fútbol profesional.