Hay récords que explican una época y que ponen cara al espejo a sus perpetradores. Y el Valencia CF va a batir este miércoles el que mejor retrata el desplome deportivo sufrido bajo la gestión de Meriton Holdings y sus ayudantes. Europa, durante décadas prácticamente el hábitat natural de un club acostumbrado a medirse con los grandes del continente, nunca había estado tan lejos. Ni siquiera cuando el Valencia descendió a Segunda División. Este miércoles se cumplirán 2.374 días desde su último partido en competición europea, la mayor racha sin pisar el continente en los 107 años de historia de la entidad.
El dato es demoledor por sí mismo. Hasta ahora, el peor periodo correspondía a los 2.373 días transcurridos entre 1983 y 1989, una etapa negra de la historia valencianista que incluyó el descenso a Segunda División en 1986. Este martes el Valencia iguala aquella cifra y el miércoles la dejará atrás. Lo hará, además, sabiendo que el contador no va a detenerse pronto. Sin competición europea esta temporada, la sequía se acercará como mínimo a los 2.700 días incluso en el mejor escenario posible: que el equipo consiga clasificarse para Europa al término de este curso. No ha hecho falta esta vez un descenso para alcanzar semejante profundidad. Ha bastado con doce años de progresivo deterioro deportivo bajo la propiedad de Peter Lim y sus negligentes directivos.
De vivir en Europa a desaparecer de ella
La comparación entre el Valencia anterior y posterior a la llegada de Meriton Holdings deja poco espacio para interpretaciones. En 16 de las 17 temporadas inmediatamente anteriores a la compra del club por Peter Lim, el Valencia consiguió clasificarse para disputar competiciones europeas. Con el empresario singapurense como máximo accionista, por contra, el equipo se ha quedado fuera de Europa en nueve de doce campañas. La excepción se ha convertido en norma.
El Valencia vive actualmente su séptima temporada consecutiva sin competición continental. Para encontrar la última noche europea en Mestalla hay que retroceder hasta el 10 de marzo de 2020, cuando el Atalanta ganó en un estadio vacío por la amenaza del coronavirus y eliminó al conjunto valencianista en los octavos de final de la Liga de Campeones. Aquella derrota cerró una puerta que, más de seis años después, todavía no se ha vuelto a abrir, 'regalándole' a Mestalla un frío epílogo para una trayectoria de grandes noches en las que el coliseo de la Avenida de Suecia intimidó a los mejores equipos dle continente y llevó en volandas al Valencia CF a las cotas más altas de su historia.
Y entonces era difícil imaginar hasta dónde llegaría la caída. El Valencia había disputado la Champions en las dos temporadas anteriores, había ganado la Copa del Rey en 2019 y todavía mantenía una plantilla construida para competir por posiciones europeas. Pocos meses después comenzó un desmantelamiento deportivo cuyas consecuencias siguen pagando el equipo y el valencianismo.
De Europa a luchar por no descender
Lo más preocupante del récord no son únicamente los 2.374 días. Es lo que ha ocurrido durante ellos. El Valencia no ha pasado precisamente estos últimos años llamando insistentemente a la puerta de Europa sin conseguir abrirla. En demasiadas temporadas ha estado bastante más preocupado por mirar hacia abajo que hacia arriba. La lucha por evitar el descenso ha ocupado el espacio que durante décadas perteneció a las peleas por Champions, UEFA o Europa League.
Un gigante europeo borrado del 'ranking' UEFA
La dimensión del descalabro se entiende todavía mejor mirando hacia atrás. El Valencia CF no es un club que aspire a estrenarse algún día en Europa. Es uno de los catorce clubes que han conquistado al menos siete títulos continentales.
En sus vitrinas descansan dos Copas de Ferias, una Recopa de Europa, una Copa de la UEFA, dos Supercopas de Europa y una Copa Intertoto. A eso se añaden dos finales consecutivas de la Liga de Campeones, disputadas en 2000 y 2001, cuando el escudo del murciélago era reconocible en cualquier estadio del continente.
Ahora ha desaparecido incluso del ranking UEFA después de tantos años sin competir. Ese es posiblemente el contraste que mejor resume los doce años de Meriton Holdings. Peter Lim compró en 2014 un Valencia acostumbrado a Europa y, doce temporadas después, el club acaba de establecer la mayor ausencia continental de sus 107 años de vida. Un dato más para el museo de los horrores de los peores gestores de la historia de la entidad.