El chocolate suele aparecer en la lista de alimentos que conviene consumir con moderación. Sin embargo, detrás del cacao hay una serie de compuestos que están despertando cada vez más interés entre los investigadores.
Es precisamente en ellos donde pone el foco el cardiólogo Aurelio Rojas en uno de sus vídeos, en el que repasa algunos estudios sobre los posibles efectos del cacao en el organismo.
La clave, eso sí, no estaría en cualquier chocolate. El protagonista son los flavanoles, unos compuestos naturales presentes en el cacao que pueden perderse en buena medida durante determinados procesos de elaboración.
El cacao también puede influir en la microbiota
Uno de los puntos que destaca Rojas tiene que ver con la microbiota intestinal. Cuando consumimos cacao, algunos de sus compuestos llegan hasta el colon, donde interactúan con las bacterias intestinales.
En el vídeo se hace referencia a un estudio en el que personas que tomaron alrededor de 30 gramos diarios de chocolate negro con un alto porcentaje de cacao durante varias semanas experimentaron cambios en su microbiota intestinal.
La idea resulta especialmente interesante porque la diversidad de las bacterias intestinales se ha relacionado con diferentes aspectos de nuestra salud. No se trata simplemente de "tener más bacterias", sino de contar con una comunidad intestinal equilibrada y diversa.
Y aquí aparece uno de los posibles mecanismos por los que el cacao podría tener efectos que van más allá de lo que ocurre directamente en el sistema cardiovascular.
También hay datos relacionados con la glucosa
Otro de los aspectos que menciona el cardiólogo es la relación entre los flavanoles del cacao y el metabolismo de la glucosa.
Rojas explica que estos compuestos podrían ayudar a que las células respondan mejor a la insulina. Simplificando mucho, la insulina funciona como una especie de llave que permite que la glucosa entre en las células y pueda utilizarse como energía.
Cuando este mecanismo funciona peor, queda más glucosa circulando en la sangre.
En este sentido, el vídeo cita un metaanálisis que reunió 31 estudios, en el que el consumo de cacao se relacionó con una reducción de aproximadamente 5 mg/dL de glucosa en ayunas, especialmente en personas con un perfil metabólico menos favorable.
Es un dato que llama la atención, aunque conviene ponerlo en contexto: hablamos de resultados obtenidos al analizar distintos estudios y no de que comer chocolate por sí solo vaya a prevenir o tratar problemas relacionados con el metabolismo.
Los flavanoles y la inflamación
El tercer punto que destaca Rojas está relacionado con la inflamación. Según explica en el vídeo, otro trabajo realizado con 600 adultos analizó el efecto de un extracto de cacao rico en flavanoles.
La intervención, con 500 mg diarios, se relacionó con una reducción de alrededor del 8,5 % en la proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us), además de cambios en otros marcadores relacionados con la respuesta inflamatoria, como el interferón gamma.
Estos resultados son los que llevan al cardiólogo a plantear que las personas que consumen estos compuestos podrían presentar una mejor regulación de determinados procesos relacionados con la inflamación y el sistema inmunitario.
Entonces, ¿qué chocolate elegir?
Aquí está probablemente la parte más importante. No todos los chocolates son iguales.
Si el objetivo es obtener una mayor cantidad de flavanoles, el producto que interesa es aquel con un porcentaje elevado de cacao y una cantidad reducida de azúcar. En el vídeo se plantea como referencia el cacao puro o unos 10-20 gramos de chocolate negro con al menos un 85 % de cacao, acompañado, por ejemplo, de yogur, frutos rojos y frutos secos.
Eso no convierte al chocolate en un alimento milagroso. Tampoco significa que cuanto más chocolate comamos, mayores serán sus beneficios. De hecho, el propio porcentaje de cacao es importante precisamente porque muchos productos comerciales contienen grandes cantidades de azúcar y otros ingredientes.
La conclusión es bastante más sencilla: el cacao contiene compuestos bioactivos que están siendo estudiados por sus posibles efectos sobre la microbiota, el metabolismo de la glucosa y determinados marcadores inflamatorios. Y eso explica por qué, detrás de una pequeña cantidad de chocolate negro, puede haber bastante más ciencia de la que parece a primera vista.