Muchos conocen a Gabriel Jesus, pero pocos saben de su historia. Quizá sepas que cuando marca un gol, se pone la mano a la oreja imitando una llamada por teléfono, una celebración que tiene un profundo significado y que describe a la perfección su infancia.
Las celebraciones del nuevo '9' azulgrana van para su madre. '¡Alô Mãe!', dice cada vez que corre hacia el banderín. La celebración nació de la relación con su madre, que durante su infancia lo llamaba constantemente para saber dónde estaba. “Cada vez que marco, mi madre me llama. En cuanto el balón entra en la portería, suena el teléfono”, explicó el futbolista en una columna escrita por el propio Gabriel Jesús en 2017, en The Players' Tribune', un medio de comunicación digital donde los deportistas profesionales publican historias en primera persona.
Los primeros toques al balón
La historia detrás de esa celebración comienza en Jardim Peri, un barrio del norte de São Paulo donde el brasileño creció en unas condiciones muy humildes. El jugador recuerda que muchas familias de la zona tenían dificultades incluso para conseguir comida. “Crecí en un barrio llamado Jardim Peri, en el norte de São Paulo, y para algunas de las personas que viven allí, la vida es una verdadera lucha”, explicaba hace años.
El delantero aseguró que tuvo la suerte de que su madre trabajara muy duro para que nunca faltara comida en casa, aunque muchos niños de su entorno no tenían la misma situación. “Tuve suerte, porque mi madre trabajaba muchísimo y en nuestra familia siempre tuvimos comida para comer”, decía.
El fútbol apareció desde muy pequeño como una vía de escape de su vida y también como una pasión. Su primer equipo fue 'Clube Pequeninos', un pequeño equipo situado junto a una prisión militar, cuyo campo era de tierra y no tenía césped. Gabriel Jesus llegó allí con nueve años junto a su amigo Fabinho (no el ex del Liverpool), el cual tiene un tatuaje con él, y allí conoció a su entrenador, José Francisco Mamede, una figura fundamental en su vida. “Mamede y los demás entrenadores nos dieron una oportunidad en la vida”, recordó el brasileño. El club no solo ofrecía fútbol, sino también comida y ayuda a las familias necesitadas. “Lo que hace el club por estos niños... es increíble”, añadió.
El '9' del Barça jugaba también en las calles de Jardim Peri. “Para mí, el fútbol lo era todo. El amor por el balón lo era todo”, afirmó. Recuerda incluso los torneos que organizaban entre las calles del barrio, en los que el premio podía ser simplemente una lata de refresco. Para él y sus amigos, aquella recompensa tenía un valor enorme: “Ese refresco significaba para nosotros más que la Copa Libertadores”. Cuando ganaban, todos compartían la bebida como si fuera un título.
Creció bajo la tutela de su madre
Su infancia también estuvo marcada por la ausencia de su padre. Gabriel Jesus explicó que su padre abandonó a la familia poco después de su nacimiento, por lo que su madre tuvo que hacerse cargo de él y de sus hermanos. Ella trabajaba como limpiadora y regresaba cada día después de largas jornadas laborales. “Mi padre abandonó a la familia justo después de que yo naciera, así que mi madre trabajaba todos los días para mantenerme a mí y a mis hermanos”, contó.
El propio futbolista explicó en 'The Players' Tribune' que su madre fue mucho más que una madre para él. Durante su infancia, cuando veía a otros niños acompañados por sus padres después de los partidos, sentía especialmente la ausencia de su padre. “Ella fue tanto una madre como un padre para mí mientras crecía. Cuando alguien me pregunta por mi padre, digo que mi madre es mi padre. Ella lo hizo todo por mí y por mis hermanos”. Por esa razón, también la considera una de sus grandes heroínas: “Ella fue otra heroína sin capa”, cuenta.
Del Palmeiras, a la Premier y al Barça
Su situación cambió cuando, con 15 años, pudo probar con el Palmeiras. El propio jugador reconoce que el apoyo de su madre fue decisivo para que pudiera seguir persiguiendo su sueño: “Pero mi madre creía en mí. Por alguna razón, ella creía. Me dijo que siguiera adelante, sin importar lo que tuviera que hacer”.
Años después, aquel niño que jugaba en campos de tierra terminó debutando con la selección brasileña y llegando al Manchester City. Para Gabriel Jesus, llegar a la Premier era algo que muchos niños brasileños soñaban.
Su celebración del teléfono, 'Alô Mãe', ya se espera en el Spotify Camp Nou. “Cuando levanto el teléfono, lo hago en honor a mi madre y a nuestra lucha. Pero también es en honor a mis amigos, mi familia, el entrenador Mamede y todas las personas de Brasil que me ayudaron a llegar hasta aquí”, terminaba.