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El reglamento cambia para el Hércules esta temporada 2026-2027

La temporada 2026-2027 empieza para el Hércules el 29 de agosto. Ese día deberá saber que muchos de los malos hábitos que practicaba y que sufría ya no valdrán. Cambian las normas del balompié y lo hacen para reducir las pérdidas de tiempo y las simulaciones de lesiones, generalmente de los porteros, en esos momentos en los que hay que ganarle la batalla al cronómetro y aflora eso otro tan manido de que el fútbol es para listos. El Comité Técnicos de Árbitros (CTA) ha intervenido para atajar ese espacio vacío en el que operaba a sus anchas la pillería y ha decidido ponerle coto.

Algunas de las medidas que incluye el paquete de modificaciones reglamentarias ya se aplicaron en el último Mundial. Sustituciones, saques de banda, de puerta o los penaltis se someten a la normativa aprobada ya. Son seis variaciones que jugadores, técnicos y árbitros han de interiorizar desde la primera jornada.

Guerra a la pérdida de tiempo

Los futbolistas sustituidos dispondrán de diez segundos para abandonar el terreno de juego desde que se muestre el cartel. Si emplean más, deberán salir igualmente, pero su sustituto no podrá ingresar en el campo hasta que, pasado un minuto, haya una interrupción en el juego. También se controlarán los retrasos en saques de banda y de portería con una cuenta atrás de cinco segundos que el colegiado hará notar con un gesto: si se pierde tiempo en un saque de banda, este pasará al rival; si lo hace el portero, se concederá un córner al contrario. Esto último ya lo sufrió el Hércules en el último amistoso, frente al Castellón.

El señor Saúl Ais Reig, de Muro de Alcoy, árbitro del 30º Trofeo Ciudad de Alicante, detectó que Carlos Abad se demoró a la hora de poner el balón en juego y lo penalizó: le dio al equipo de La Plana la ocasión de ejecutar un saque de esquina. El CTA también endurece el tratamiento de las interrupciones por asistencia médica. Siempre que un jugador reciba atención sobre el césped deberá abandonar el terreno de juego durante al menos un minuto antes de poder regresar, salvo en las excepciones ya contempladas por el reglamento, como los porteros o los golpes en la cabeza.

Si el partido se detiene para atender a un cancerbero, su entrenador deberá elegir a un futbolista de campo para que abandone el encuentro durante un minuto tras la reanudación. Si no lo señala en diez segundos, saldrá el capitán. La medida no se aplicará si la lesión procede de una falta y requiere asistencia, si existe una colisión que obliga a atender al portero y a otro jugador o si el guardameta está sangrando. En cambio, cualquier futbolista de campo atendido sobre el terreno deberá permanecer un minuto fuera.

Tarjetas amarillas

Solo se mostrará cartulina amarilla cuando el retraso al abandonar el campo en una sustitución sea claramente deliberado y supere ese margen de diez segundos. El reglamento también aclara que, una vez iniciado el procedimiento de sustitución, ya no podrá cancelarse ni cambiarse al futbolista que iba a entrar.

Además, si el jugador sustituido abandona el campo y posteriormente comete una acción merecedora de tarjeta roja antes de que entre su compañero, la sustitución seguirá siendo válida y el equipo no perderá ese cambio.

En el caso de los porteros también habrá novedades. Deberán abandonar el terreno de juego obligatoriamente por la línea de meta. Si se demoran, el nuevo guardameta podrá acceder inmediatamente y el arquero sustituido será amonestado. Cuando se produzcan varias sustituciones en la misma interrupción, todos los jugadores deberán abandonar el césped dentro del mismo plazo de diez segundos o si no serán amonestados.

Correcciones

En la circular del CTA se aclaran las dudas sobre dos casos polémicos de las últimas campañas. Se corrige el error del árbitro de invalidar el lanzamiento en el doble toque accidental del lanzador de un penalti (el caso de Julián Álvarez, del Atlético, ante el Real Madrid en la Champions), ejecución que ahora se repetirá si acaba en gol, y las manos de Marc Pubill en un saque de meta, de nuevo con el Atlético y el Barça en la Champions de la pasada campaña, falta que no se castigó con el penalti correspondiente.

El ógano que rige el arbitraje en España también fijó el criterio sobre cómo debe actual el colegiado cuando los futbolistas que se tapen la boca al hablar con compañeros o rivales. No provocará la expulsión automática, pero sí advierte de que podrá sancionarse con tarjeta amarilla cuando se produzca durante una confrontación, protesta o situación similar con el objetivo deliberado de ocultar la comunicación. Asimismo, recuerda que, si posteriormente se demuestra que los comentarios efectuados escondían lenguaje ofensivo, insultante o abusivo, los órganos disciplinarios podrán actuar de oficio y castigar.

Mayor exigencia y responsabilidad para los árbitros

Este ambicioso paquete de medidas no trata de maquillar estadísticas de tiempo efectivo, sino de cambiar comportamientos que llevan años cosidos al fútbol. El mayor desafío para que su cumplimiento sea efectivo lo asumen los colegiados, todos, también los que ejercen fuera del paraguas de LaLiga. Ceder un saque de banda al oponente o dejar a un equipo con uno menos un rato por la lesión del portero exige un arbitraje mucho más firme y sistemático desde el primer minuto. Cualquier aplicación desigual será objeto de crítica visceral y ataque permanente desde muchos frentes. La temporada que arranca en poco más de quince días será dura para todos, también para quienes imparten justicia.

Fuente original: www.sport.es →