Un juego interior con amplia experiencia, aunque con una ausencia total de juventud. El CB Gran Canaria ya ha cerrado su plantilla y Francesc Solana ha apostado por cuatro jugadores para las posiciones de los hombres grandes. Pierre Pelos y Roberts Stumbris formarán pareja en el cuatro, mientras que Fran Guerra y Luke Fischer harán lo propio en el cinco.
La veteranía está al servicio de este juego interior que, con una media de edad de 32,5 años, será uno de los más veteranos de la categoría, con las ventajas y desventajas que ello conlleva.
Unos 'cuatros' curtidos en mil batallas
Pierre Pelos será el principal referente en el ala-pívot. El francés alcanzó el estatus de ídolo de la afición después de apostar por el proyecto insular pese al descenso. El ex del Bourg fue una de las pocas noticias positivas del curso pasado y, pese a contar con un preacuerdo con el Joventut, dio marcha atrás para convertirse en uno de los puntales de este resurgir amarillo. Es el integrante de este juego interior que mejor se desenvuelve desde la línea de tres puntos, con un 41,2% de acierto. Además de ese buen tiro desde la esquina, Pelos aporta fundamentos en el poste y, en defensa, es un jugador sacrificado, además de un seguro de vida en el rebote.
Su acompañante será Roberts Stumbris. El letón es un jugador de rol, curtido en mil batallas, que no busca destacar por encima del resto y que representa ese perfil tan apreciado por cualquier técnico. Competitivo y de un corte similar al del galo, cuenta con una amplia experiencia en la Primera FEB tras su paso en dos años por Burgos, Melilla y Estudiantes.
Canariedad y regreso al pasado en el 'cinco'
Indudablemente Fran Guerra es el fichaje de mayor nombre realizado por Solana y está llamado a ser un pívot dominante en la categoría de plata, como ya lo fue entre 2016 y 2019. Llega a la Isla tras pasar por serios problemas físicos en los tobillos y, en plenas condiciones, es un jugador capaz de decidir partidos gracias a su facilidad para anotar cerca del aro, su capacidad para generar desde el pase y su imán para el rebote. Su gran asignatura pendiente sigue siendo la nula amenaza que representa desde el triple, un recurso cada vez más demandado en el baloncesto actual.
La última pieza de este juego interior es Luke Fischer, un viejo conocido del Granca, donde militó durante dos temporadas, y también de Savignani, con quien coincidió en Burgos. El estadounidense destaca por su juego de espaldas al aro y su eficacia en situaciones de pick and roll. Además, ha incorporado a su repertorio un buen tiro de media distancia. Sin embargo, pese a haber mejorado ese aspecto con el paso de los años, durante su etapa en la Isla pecaba de cierta blandura y mostraba problemas en defensa.